Page 3 - Boletininternacional119
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Indagando en los parques, en los hospitales,       De putrefacción termine, en cosa de tres años
            En las estaciones de autobús,                      Y sus huesos, mondos, nos fueron entregados
            En los mercados,                                   En una caja de zapatos, con una etiqueta identificatoria.
            Pues quería encontrarlo,                           Ahora reposan en el Cementerio El Ángel
            Esa era la misión que se había impuesto            en una de esas fúnebres bibliotecas de huesos
            Antes que la muerte se lo lleve.                   a pocos bloques de donde mi madre duerme su sueño eterno.
            Pero la muerte se llevó primero a tío Reynaldo     La muerte, piadosamente,
            De un cáncer al estómago,                          Ha acercado los huesos de dos seres que la vida separó,
            Sin saber que mi padre lo había precedido en el último rumbo,  Y sus nombres han vuelto a aproximarse
            Y no fue sino mucho más tarde que mi hermana       En el silencio de este Camposanto
            Al fin encontró a mi padre                         Como cuando se vieron por primera vez
            En una Fosa Común del cementerio de Miraflores     Y se amaron.
            Donde sus huesos misteriosamente habían venido a dar  En ocasiones
            Porque nadie había reclamado su cadáver.           Mi hermana y yo llevamos flores,
            La muerte                                          A un sepulcro y el otro,
            Que con callado pie todo lo iguala                 Y todavía sufrimos por su amor desgraciado,
            Lo había sorprendido en un asilo municipal         Que sin embargo dio maravillosos frutos.

            Donde llevan a los locos que vagan por las calles de Lima  En Memorial de Casa Grande, 2005
            Y había muerto, enloquecido y solo,
            Él, Octavio, Tachito, el poeta, el hermano mayor
            Que había nacido en cuna de oro.                   CON UNA CAMIONETA LLENA DE CHICOS
            Siempre pensé que moriría rodeado                  SOÑOLIENTOS
            Como Maese Manrique
            De sus hijos, hermanos y criados                   Con una camioneta llena de chicos soñolientos
            Reconciliado con su terco destino                  Regresamos a Lima la tarde del domingo
            Y cesaría la angustia                              Cuando la luz declina y en retrovisor
            La loca angustia que desorbitaba sus ojos          Se desdibujan pueblos polvorientos
            Porque no quería morir como un fracasado           Encallados como paquebotes en el desierto humeante
            Y su muerte le cerraría para siempre               Y de pronto avistamos el mar enrojecido
            Las puertas de la Gloria.                          Mis hijos se despiertan balbucientes, nos tocan sus manitas
            No reposó un instante en vida                         temblorosas
            Acechando a la suerte en todos los caminos,        Y la felicidad, salvajemente, nos roza con sus alas
            En todos los concursos,
            Esperando un cambio del destino                    Dó están ahora, amigo mío,
                                                               Los crepúsculos metafísicamente atormentados de París
            Un premio, algo definitivo                         Dó mi psicoanalista
            Que sacase su nombre del anonimato
            Y le diese la paz. Ya no soñaba con el Premio Nobel,  Que hurgaba con un palito mis llagas purulentas
                                                               Hasta hacerlas sangrar rojos fantasmas
            Si no con la publicación de sus poemas             Dó las mujeres espléndidas y locas
            Que eran profundamente hermosos                    Que apasionadamente disputaban
            Y cada día más bellos                              Mis despojos de poeta perdido entre dos siglos
            Cuanto más desgraciada era su vida.                Desamparado y cínico
            Se sentía en deuda
            Con nosotros sus hijos,                            Se han hundido en la bruma de los días
            Y los recuerdos de nuestra infancia feliz lo atormentaban  Las ocasiones desaprovechadas
            Hasta hacerlo sangrar                              Los viajes minuciosamente desolados
            Como un patriarca loco que ha perdido              Los poemas que no fueron escritos
            El paraíso inadvertidamente                        Las reconciliaciones perdidas para siempre
            Por una mala mano en el tresillo                   Las ambiciones que no fueron colmadas
            Un mal consejo, o una debilidad de temple          Los hijos abortados sin un grito
            Inconfesable.
            Entonces quería estar solo, huía                   El pasado me asalta sin un ruido
            de la familia, se confundía                        Desde el fondo del Misterio Inmenso e Insondable
            en Lima entre los vagabundos, le aterraba          Y sin melancolía se queda atrás tirado
            Y le atraía como un destino escrito                Entre dos luces de la carretera
            La mendicidad al final del camino. No aceptaba     Que avanza sin detenerse
            El rol que todos querían para él:                  Así como crecen mis hijos implacablemente
            El del abuelo sabio y respetado                    Y mi vida se llena de sentido
            Que mora y aconseja en el hogar de su hija: prefirió  Mientras regreso a Lima la tarde del domingo
            Seguir en la batalla hasta el final,               Con un puñado de niños soñolientos,
            Irse a la calle                                    Quemados por el sol, sucios de arena,
            Esperando un milagro.                              Con huellas de divinidad en las narices…
            Sus despojos                                         En Nudo borromeo y otros poemas perdidos y encontrados, 2008
            Fueron a dar a la Fosa Común,
            Hasta que el proceso                               En la portada: Foto Archivo Caretas.


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