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RITMOS Y APORTES DE
VICTORIA SANTA CRUZ
Alonso RAbí do CARmo*
Victoria Santa Cruz Gamarra (Lima, 1922-2014) es considerada un personaje legendario
en la música peruana. Perteneciente a una destacada familia de músicos y artistas,
entre quienes se cuentan sus hermanos menores, Nicomedes y César, además del
torero Rafael Santa Cruz, ella ha sabido sumarse a las figuras emblemáticas de nuestra
cultura desde la afirmación de sus raíces afroperuanas.
ictoria Santa Cruz nació en 1922 en La más intensos: «Y pasaba el tiempo, / y siempre
VVictoria, octava de diez hermanos, y dio amargada, / Seguía llevando a mi espalda / mi
precoces muestras de talento para el teatro pesada carga. / ¡Y como pesaba! / Me alacié
y la música desde su etapa escolar. Su padre el cabello, / me polveé la cara, / y entre mis
fue Nicomedes Santa Cruz Aparicio (Lima, entrañas siempre resonaba / la misma palabra:
1871-1957), autor de comedias y de zarzuelas / ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! / ¡Negra! ¡Negra!
presentadas con éxito en Lima. En la obra ¡Neeegra!».
de Santa Cruz Aparicio se advierte tanto la No podemos olvidar sus contribuciones
impronta costumbrista como la habilidad mu- al rescate de varias danzas afroperuanas. Gra-
sical, pues la mayor parte de los arreglos or- cias a su trabajo de investigación, varias de sus
questales de estas puestas en escena eran de su manifestaciones más populares, como el feste-
autoría. Su madre, Victoria Gamarra fue una jo, el landó o la zamacueca fueron restituidas.
afamada bailarina, diestra en la zamacueca y Se trata de tres de los bailes más populares del
la marinera. repertorio afroperuano, cuyas letras remiten
Su hermano Nicomedes Santa Cruz Ga- mayoritariamente al trabajo en el campo, al
marra, a quien se le asocia especialmente, fue espíritu festivo, incluyendo escenas cotidianas
cultor y estudioso de la décima, poeta de ca- La artista en 1973 de la vida de los afrodescendientes. Las co-
rácter popular y, sobre todo, difusor de un amplio reperto- reografías del festejo, de ritmo vivaz y movimientos que
rio de canciones y recopilaciones musicales afroperuanas. combinan picardía y sensualidad; el landó (llamado tam-
Además de ser autor de una magnífica investigación titu- bién «lundú» o «zamba landó»), de tonos más rigurosos y
lada La décima en el Perú (1982), producciones musicales pausados, o la zamacueca, a la que se atribuye el origen
suyas como Socabón (1974) o Ritmos negros del Perú (1979) de la marinera, adquirieron, gracias al trabajo de Victoria
fueron aportes sustanciales para la construcción de la mú- Santa Cruz, formas canónicas y convenciones que hasta
sica afroperuana. hoy observan distintos conjuntos que cultivan estos bailes.
César Santa Cruz Gamarra, otro de los hermanos El celo de Victoria Santa Cruz en este tema, mal interpre-
de Victoria, fue un distinguido compositor de valses y tado como una suerte de purismo, explica, en realidad,
miembro del trío Abancay, al lado de José Moreno y de la supervivencia de un corpus dancístico tan significativo.
otra célebre figura del criollismo, Pablo Casas Padilla. Al El año 1958 es clave en la carrera musical y coreográ-
mismo tiempo, fue educador y autor de un libro pionero fica de Victoria Santa Cruz. Ese año marca su debut teatral
titulado El waltz y el vals criollo (1977), un primer intento como integrante de Cumanana, agrupación fundada por
por comprender los orígenes del vals peruano, sus fuentes su hermano Nicomedes, quien además fue un aplaudido
y la fisonomía propia que adquirió, hasta otorgarle carta cantor de habaneras y marineras limeñas. Cumanana fue
de ciudadanía y autonomía frente a sus fuentes europeas. el punto de partida de todo el ánimo estudioso que em-
El tejido familiar de Victoria Santa Cruz Gamarra bargaba a Victoria y seguramente allí se forjaron varias de
fue, sin exagerar, algo determinante. La intensidad con sus preocupaciones recurrentes: desde el vestuario hasta el
que asumió su vocación por el arte y la música seguramen- movimiento y las evoluciones de los danzantes, desde la
te justifican el hecho de que ella tuviera una presencia im- rigurosa fijación de los textos que acompañaban los bailes
portante en varios ámbitos de la práctica artística. Como -todo un discurso de la memoria, por cierto- hasta la medi-
compositora, por ejemplo, se le recuerda por valses de tación en un elemento fundamental: el ritmo.
gran popularidad como «Callejón de un solo caño», cuya A propósito, cabe recordar que fue autora de un libro
letra, entre alegre y sentimental y escrita al alimón con su muy singular, en el que vuelca todas sus ideas sobre las
hermano Nicomedes, describe no solo el callejón, uno de diversas conexiones entre la vida del ser humano y la pre-
los espacios sociales más emblemáticos del mundo criollo sencia del ritmo. En tal sentido, Ritmo, el eterno organizador
limeño, sino además esboza con precisión los diversos mo- (2004) reúne lúcidas reflexiones en relación con la ritmi-
mentos de una «jarana». cidad, el sonido y la música, como ocurre en este pasaje:
Pero se le recuerda también como una decidida ac- «Si un instrumento musical afinado emite, al ser tocado,
tivista contra la discriminación racial, en parte debido a el justo requerido sonido, el ser humano, al afinar su cuer-
la resonancia que adquirió el poema «Me gritaron negra» po físico, irá sensibilizándose, pudiendo, recién entonces,
-escrito presumiblemente en algún momento de la déca- vibrar y ser penetrado en la justa vibración-sonido de la
da de 1970 e inspirado en un episodio autobiográfico-, palabra» (p. 54-55).
una requisitoria contra el racismo que sufría la población En 1967, ya consolidada como artista popular, Vic-
afrodescendiente. Dice el poema en uno de sus momentos toria da vida a un proyecto propio y funda Teatro y Danzas
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