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Negras  del Perú, conjunto  con  el
            que realizaría exitosas presentacio-
            nes dentro y fuera del país, siem-
            pre con el afán de difundir  un
            completo repertorio de canciones
            y danzas afroperuanas.  Otro hito
            trascendental en su carrera fue la
            fundación  del  Conjunto Nacional
            de Folclor, ocurrida en 1973.
                Es interesante ampliar  un
            poco la visión que tenía Victoria
            Santa Cruz sobre el folclor.  En
            1975, la revista  Textual, una  pu-
            blicación del  entonces  llamado
            Instituto Nacional de Cultura, le
            pregunta precisamente por  este
            asunto y ella responde:  «Folclore
            es la concepción del mundo y de
            la vida de acuerdo a circunstancias
            históricas  y socioeconómicas  del
            hombre  {…} Es  común  el  empleo                    El grupo Cumanana, años 60
            de la palabra folklore aplicada en forma errónea para re-  de un día entre pregones en la ciudad, que luego recogería
            ferirse, únicamente, a música y danza. Es preciso consi-  Alicia Maguiña en su vals «Viva el Perú y sereno». Victoria
            derar que estas manifestaciones culturales populares son   Santa Cruz retoma esta tradición y actualiza su vivacidad,
            consecuencia de todo un proceso vivido en el cual la mera   energía oral y creatividad. Ciertamente, el rescate y estudio
            especulación intelectual no puede penetrar».       del pregón tiene una raigambre que nos remite al trabajo
                Victoria Santa Cruz combina su trabajo como inves-  de  Claudio  Rebagliati (1843-1909), músico  italiano  ave-
            tigadora del folclor peruano con la preocupación por res-  cindado en Lima, autor de Rapsodia peruana, estrenada en
            taurar las danzas afroperuanas. Años de estudios de musi-  1868, un punto histórico en el aprovechamiento de mate-
            cología y dramaturgia en París, por un lado, y una amplia   riales de la cultura popular limeña en la escena musical.
            experiencia como docente en la Carnegie Mellon University   Los pregoneros aparecen luego en las descripciones
            de Pittsburgh, Estados Unidos, completan un perfil artís-  de Manuel Atanasio Fuentes y su Lima: Apuntes históricos,
            tico que se vería traducido en múltiples presentaciones en   descriptivos, estadísticos y de costumbres (1867), así como en el
            teatros y salas en muchos lugares del mundo.       trabajo de Rosa Mercedes Ayarza de Morales (1881-1969),
                A esto hay que sumar su producción de pregones, al-  quien en 1937 estrenara Los pregones de Lima, revista que
            gunos muy valiosos, como los que grabó con el conjunto   transportaba los pregones de la calle al teatro, bajo un ex-
            Gente Morena, donde aparecen, entre otros, «La picante-  quisito marco musical. Victoria Santa Cruz aporta en este
            ra», «Los tamaleros» o «Las lavanderas», sin olvidar las finas   punto composiciones originales que  tonifican una  muy
            interpretaciones que hiciera de los valses de su hermano   antigua práctica urbana de nuestra capital.
            César, como «Promesas», «Ilusiones vanas» o «Mi soñar»,   La de Victoria Santa Cruz Gamarra es pues una obra
            incluidas en el disco ya mencionado, una auténtica joya   múltiple y diversa. Entronca con la memoria familiar, pero
            discográfica.                                      se abre también al descubrimiento de nuevas posibilida-
                                                               des expresivas fundadas en el respeto al legado sonoro y
                                                               rítmico afroperuano, que recuerda a los ancestros que ex-
                                                               perimentaron la diáspora, a inicios de la vida virreinal. La
                                                               artista restablece ese vínculo vital, de maneras muy creati-
                                                               vas y válidas.
                                                                   Magra justicia le hacemos a Victoria Santa Cruz si la
                                                               recordamos solo en su faceta artística y musical. Fue tam-
                                                               bién una mujer que desafió las convenciones sociales que
                                                               colocaban a la mujer en un lugar subalterno. A decir de
                                                               Heidi Feldman, en su libro Ritmos negros del Perú. Recons-
                                                               truyendo la herencia musical africana (2009), «en Latinoamé-
                                                               rica las mujeres (particularmente las negras) a menudo
                                                               no alcanzan el rol público prominente que tuvo Victoria
                                                               Santa Cruz. Su extraordinaria confianza en sí misma y su
                                                               forma dominante de expresarse desafiaban los estereoti-
                      Con su hermano Nicomedes Santa Cruz      pos culturales acerca de las mujeres sumisas, cuyo trabajo
                Volviendo al pregón, hay que mencionar que se trata   suele llevarse a cabo tras bambalinas». Corresponde cele-
            de una práctica asentada en los siglos xviii y xix, y que cons-  brar el centenario del nacimiento de Victoria Santa Cruz
            tituía una presencia sonora común en el paisaje urbano   afirmando que ella es un hito. Y un hito no es un lugar
            de Lima. Mediante este género, no solamente se marcaba   cualquiera; un hito es el lugar donde se funda una histo-
            el paso de las horas, sino además cobraba vida el anuncio   ria, en este caso, la de una de las mujeres más notables
            de distintos productos ofrecidos al paso por sus vendedo-  que ha tenido la múscia afroperuana en la segunda mitad
            res. De ahí que personajes como la chichera, la tisanera o   del siglo xx.
            el bizcochero fueran presencia diaria y apreciada por los
            limeños.                                           *Escritor y profesor de la Universidad de Lima.

                En una de sus tradiciones, «Con días y ollas vencere-  https://cutt.ly/d0a192E
            mos», Ricardo Palma recuerda con exactitud el transcurrir   https://www.familiasantacruzgamarra.org/

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