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MAMERTO SÁNCHEZ,


                           CERAMISTA DE QUINUA



                 En el Perú, «antiguo pueblo de alfareros» al decir del arqueólogo alemán Hans Horkheimer,
               el distrito de Quinua, en Ayacucho, tiene una de las tradiciones más reconocidas del arte popular
              elaborado con barro cocido. Entre sus principales creadores sobresale Mamerto Sánchez Cárdenas,
                                 fallecido en Lima, a los ochenta años, el pasado 11 de abril.

               l artesano nació en Quinua, el 11 de mayo               incluidos), nacimientos, escenas de La Última
            Ede 1942. El pueblo (cuyo nombre no provie-                Cena, reproducciones de la Virgen de Cochar-
            ne de la nutritiva semilla sino del árbol llamado          cas, conjuntos de «chismosillas», cocineras en
            queñua), está emplazado frente a la pampa don-             sus faenas, peces y otras criaturas con detalles
            de se libró, en 1824, la famosa Batalla de Aya-            lúdicos o mitológicos, como los supay (demo-
            cucho. Quinua queda a pocos kilómetros de las              nios) y las  jarjachas o parejas de llamas incestuo-
            ruinas de la antigua capital del Imperio Huari             sas, además de floreros, fuentes y candelabros
            -que precedió a la expansión inca y destacó por            profusamente decorados con distintas figuras.
            sus soberbias construcciones en piedra y una                   En 1975, la concesión del Premio Nacio-
            notable alfarería- y es el paso obligado entre la          nal Fomento de la Cultura, en la categoría de
            ciudad mestiza de Huamanga y las estribacio-               arte, al retablista ayacuchano Joaquín López
            nes de la selva central. Desde tiempos lejanos,            Antay marcó -más allá de la polémica-, un hito
            era considerado «pueblo de olleros», es decir,             en el reconocimiento a la creatividad de los
            de ceramistas fabricantes de utensilios de co-             artistas populares del Perú, cuyas obras venían
            cina, silbatos y algunas piezas de carácter simbólico.    alcanzando en nuestro país un creciente prestigio y em-
                Mamerto Sánchez se inició en la infancia en los   pezaban a ser valoradas en el exterior. Mamerto Sánchez
            secretos de alfarería, cuando ayudaba a su padre, Santos   tenía por esa época algo más de treinta años y estaba en
            Sánchez, y a su abuelo paterno, don Francisco, en el pu-  plena efervescencia, haciendo sus inconfundibles apor-
            lido de los platos y vasijas que elaboraban. El pequeño   tes. En 1984, tras el estallido de la violencia terrorista y
            aprendiz demostró pronto que no solo tenía talento y   en medio de los conocidos padecimientos que hubo de
            constancia para el oficio, sino creatividad. En esos años,   soportar, en especial, su región, migró a Lima, donde se
            gracias al empeño de las hermanas Alicia y Celia Busta-  estableció con parte de su familia en el distrito de Ate
            mante -esposa de José María Arguedas- y de otras perso-  Vitarte. Pero incluso en esa nueva experiencia permane-
            nas cultivadas de Lima y algunas ciudades peruanas, la   ció fiel a la tradición
            decoración, al menos en las casas de quienes se dedica-  artesanal aprendida
            ban a los quehaceres intelectuales, ya incluía piezas de   en Quinua, donde
            arte popular, combinadas con huacos o ceramios pre-  conservó  también
            hispánicos, algunas pinturas virreinales y/o modernas y   su casa taller. En el
            ciertos muebles de buena factura. Las figuras realizadas   tráfago capitalino,
            para proteger los techos de las viviendas campesinas, en   mantuvo iguales téc-
            la ritualidad propiciatoria que caracteriza a diversas ex-  nicas y materiales,
            presiones artesanales, empezaban a tener un incipiente   se agenció la misma
            mercado urbano y a salir del reducido circuito del con-  arcilla y los mismos
            sumo local. El joven artesano solía, por lo mismo, viajar   pigmentos natura-
            a Lima con su padre para vender sus trabajos y hasta   les, con las sencillas
            participó en la primera Feria del Pacífico, en 1962, en   herramientas  de
            el pabellón dedicado a la artesanía.               siempre   -carrizos,
                Alentado por el ejemplo de Leoncio Tineo Ochoa y   plumas, palitos-, y
            otros artistas de Ayacucho, Mamerto Sánchez empezó a   aprovechó la pers-
            crear y reproducir una serie de figuras novedosas que re-  pectiva que otorga la
            flejaban, con humor y ternura, costumbres y devociones   distancia para nutrir
            lugareñas.  Junto a las consabidas iglesias con vistosas to-  su inventiva ahon-
            rres y feligreses adosados, fueron surgiendo de sus manos   dando en las tradi-
            antiguas sirenas del barroco andino, músicos con atuen-  ciones de su pueblo.
            do militar y diversos instrumentos (arpas y waqrapukus   Los reconocimien-
                                                               tos empezaron a
                                                               multiplicarse. El año     Iglesia de Quinua
                                                               2000 fue designado Gran Maestro de la Artesanía Peruana,
                                                               en 2009 se le declaró Amauta de la Artesanía y, en 2014,
                                                               el Ministerio de Cultura le otorgó el título de Persona-
                                                               lidad Meritoria de la Cultura, su mayor distinción. Ma-
                                                               merto Sánchez era en los últimos años un participante
                                                               habitual de la feria Ruraq Maki. Allí, en compañía de su
                                                               esposa y con el apoyo de sus hijos, presentaba sus úl-
                                                               timas, celebradas creaciones, con una afable sonrisa
                                  Peces                        no exenta de nostalgia. alonso ruiz rosas

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