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LIBROS Y AUTORES DEL PERÚ VIRREINAL


                   EN EL ARCHIVO GENERAL DE INDIAS


              Luego de haber sido presentada en Madrid, Lima y Cádiz, la exposición Libros y autores en el Virreinato del
              Perú. El legado de la cultura letrada hasta la Independencia -organizada por el Instituto Cervantes y el Centro
               Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores, con el apoyo de nuestra Embajada en
              España- se exhibe ahora en Sevilla, en un lugar especialmente significativo: el Archivo General de Indias,
                que la enriquece con una valiosa selección de libros y documentos conservados entre sus cuantiosos
             fondos*. La ocasión es propicia para recordar aquí a algunos de los historiadores peruanos, que ampliaron
             nuestro conocimiento sobre tan decisivo período histórico, investigando en el célebre repositorio sevillano.

                caso el peruano que más ha bucea-                             entre marzo y junio de 1889, el enton-
            Ado en los fondos del Archivo Gene-                               ces Encargado de Negocios en España,
            ral de Indias sea Guillermo Lohmann                               don José Pardo y Barreda (Lima, 1864-
            Villena (Lima, 1915-2005). El prolífico                           1947), con el objeto de acopiar docu-
            historiador y diplomático, que hizo sus                           mentación que sustentara el alegato que
            estudios en la Pontificia Universidad                             se iba a presentar ante el rey de España
            Católica del Perú, ha escrito también un                          en el arbitraje con el Ecuador en la cues-
            artículo -«Investigadores peruanos en el                          tión de límites. Con la misma finalidad
            Archivo General de Indias», aparecido                             fue destacado en 1896 un distinguido
            en 1985-, en el que registra el paso de sus   Rubén Vargas Ugarte  Raúl Porras Barrenechea  historiador, don Luis Ulloa Cisneros
            compatriotas y colegas por ese «cuartel ge-                       (Lima, 1869-Barcelona, 1936), aunque
            neral de la Internacional hispano ameri-                          ahora su área de investigación se había
            canista», de la que se tenía por miembro.                         ampliado a la búsqueda de información
            «Para quien estas líneas pergeña, -dice al                        documental comprobatoria de los de-
            iniciar su recuento- la fecha del sábado 11                       rechos del Perú sobre territorios que le
            de septiembre de 1943 permanece inde-                             eran disputados no solamente por el
            leble en su recuerdo: en la mañana de ese                         Ecuador, sino también por Colombia y
            día, acompañado de un amigo entraña-                              Bolivia». Treinta volúmenes publicados
            ble como lo fuera Enrique Marco Dorta,                            como resultado de estas investigaciones,
            trasponía, con cierto temor reverencial,  Guillermo Lohmann Villena  Miguel Maticorena Estrada  que «ilustran también muchos otros as-
            la portada de la Casa Lonja, se asomaba al umbrío salón de   pectos de la historia», dan elocuente prueba de ese esfuerzo.
            trabajo -entonces, como en todos los estíos antaño, en la plan-  Se ocupa luego de las labores llevadas a cabo en la Casa
            ta baja- y era presentado a la noble y señorial personalidad del   Lonja por otro de sus maestros, nuestro más reputado his-
            director, don Cristóbal Bermúdez Plata {…}. De esta suerte,   toriador jesuita: «Cabe al padre Rubén Vargas Ugarte,  s.i.
            en aquella luminosa mañana, un sueño acariciado durante   (Lima, 1886-1975) -escribe Lohmann Villena- la primacía
            años se hacía realidad; se cumplía el pronóstico de uno de   de haber utilizado para sus monografías y libros documen-
            sus maestros; una envidia mal disimulada hacia quienes ha-  tación localizada en el Archivo General de Indias y trabaja-
            bían tenido el privilegio de disfrutar de las infinitas riquezas   da sistemáticamente. Se remontan a los primeros años de
            escondidas en sus legajos, cedía ahora ante la expectativa de   la tercera década del siglo sus investigaciones iniciales, de
            poder también él gozar de ese tesoro, y en su ánimo juve-  las cuales ofreció ya el primer fruto en 1925, en un artícu-
            nil se agolpaban las ilusiones de emprender pesquisas {…}».   lo sobre su compañero de instituto, Viscardo y Guzmán, el
                El maestro a quien Lohmann Villena se refiere es Raúl   autor de la Carta a los españoles americanos. Pero sobre todo
            Porras Barrenechea (Pisco, 1897-Lima, 1960), otro de los no-  hay que agradecer al laborioso erudito la única regesta publi-
            tables historiadores peruanos que investigó con profundidad   cada sobre la documentación concerniente al Perú, custodia-
            en el Archivo General de Indias. De ambos hay allí, por cier-  da en el Archivo General de Indias.  En tres entregas puso
            to, sendos bustos de bronce, que permiten evocar sus largos   en circulación un caudal en grueso de referencias a papeles
            desvelos entre los legajos centenarios. Lohmann Villena, se-  mayormente de la Sección Audiencia de Lima, que, aunque
            gún recuerda la historiadora sevillana Enriqueta Vila Vilar,   se decantan hacia la historia eclesiástica del Perú, sería in-
            durante más de cuarenta años aparecía por Sevilla todas las   justo no proclamar a boca llena su utilidad como derrotero
            primaveras y participaba, incluso el Domingo de Ramos, en   y como fuente primaria, y convenir con su colector que en
            la estación penitencial de la Virgen de la Amargura, cuya co-  esas páginas se hallaba ‘un arsenal de noticias y datos hasta
            fradía integraba. «Entonces -precisa- era frecuente verlo muy   ahora desconocidos’». Estas contribuciones le permitieron a
            temprano a la puerta del Archivo, a veces sentado en sus   Vargas Ugarte ofrecer un volumen de especial atractivo para
            gradas, esperando a que abriera para ocupar su lugar, que no   los investigadores -Manuscritos peruanos en el Archivo de Indias
            abandonaba hasta el término de la jornada y donde, avaro de   (Lima, 1938)-, al que siguieron dos importantes adendas.
            su tiempo, no permitía interrupciones».               Lohmann Villena evoca también la estadía sevillana
                En su artículo, Lohmann Villena recuerda a los pio-  del más célebre historiador peruano de la República, y las
            neros en estas investigaciones archivísticas: «A lo que se nos   de su maestro Porras, nuestra mayor autoridad en Francisco
            alcanza, la primera misión formal de un representante del   Pizarro y los primeros cronistas: «Desde fines de 1932 hasta
            Gobierno de Perú en el repositorio sevillano la desempeñó,   las postrimerías de 1935 discurrieron en la Casa Lonja «silen-

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