Page 2 - Boletininternacional129
P. 2

LA ESCUELA NUEVA


                              DEL MAESTRO ENCINAS



                                                    Luis  sihuacoLLo*

              El educador y político José Antonio Encinas entregó a la editorial Minerva de Lima, hace noventa
               años, los originales de un texto que había culminado de escribir en París, hacia 1930, y cuyo tema
             había meditado durante dos décadas. Se trató de una reflexión pedagógica sobre su experiencia como
               profesor y director del Centro Escolar N° 881 de Puno, a la cual tituló Un ensayo de escuela nueva
                  en el Perú.  Se publicó en 1932, con prólogo de Gamaliel Churata, un antiguo alumno suyo
                          1
                                        que lideró el grupo de vanguardia Orkopata.


               ncinas había nacido en la ciudad de                       la lana de ovino y de alpaca que producía
            EPuno, a orillas del lago Titicaca, el 30                    y se exportaba al mercado mundial a tra-
            de mayo de 1886, y procedía de una fa-                       vés de las casas comerciales de Arequipa,
            milia de educadores y políticos. Hijo de                     incrementó la demanda y trastocó el anti-
            Mariano Encinas y Matilde Franco, fue el                     guo régimen de los latifundios locales, que
            mayor de ocho hermanos, entre los que                        vivieron simultáneamente períodos de opu-
            se encuentra el reconocido médico espe-                      lencia y de graves conflictos con los campe-
            cialista en histología normal y patología                    sinos y pastores, quienes veían mermar sus
            del sistema nervioso, Enrique Encinas                        tierras ante la expansión de los grandes pro-
            Franco, quien colaboró a su vez en la fun-                   pietarios. En ese contexto de convulsiones
            dación del Instituto de Medicina Tropical                    y represiones, en el que surgía también un
            «Daniel A. Carrión» de la Universidad                        nuevo aunque reducido sector ilustrado en
            Nacional Mayor de San Marcos.                                la región, José Antonio Encinas culminó
                No conocemos muchos detalles de la                       los estudios secundarios y comenzó a tra-
            infancia y juventud de José Antonio Enci-                    bajar en la Municipalidad de Puno, cuyo al-
            nas, salvo las anécdotas y peculiares pasa-                  calde, su tío Vicente Jiménez, lo persuadió
            jes que su hermana, Aurora Encinas, ha                       de tentar una beca en la Escuela Normal de
            narrado en el libro El maestro José Antonio   Encinas en 1905  Varones de Lima.
            Encinas. Testimonio de su itinerario como hermano, maestro,   Encinas viajó a la capital peruana, cursó los es-
            escritor, político y humanista, impreso en 1999. Allí se   tudios con excelentes notas y en 1906 se graduó y
            describe, por ejemplo, cómo el fervor religioso de la   obtuvo el título de normalista. Regresó a Puno y asu-
            abuela materna -quien estuvo a cargo de su formación   mió la dirección del Centro Escolar N° 881. Fue allí,
            en los primeros años- influyó en el pequeño José Anto-  entre 1907 y 1911, donde llevó a cabo una de las expe-
            nio, quien rezaba dos veces al día, no faltaba a las misas   riencias más edificantes en la historia de la educación
            dominicales y no se perdía las fiestas de guardar.   peruana: recibió indistintamente a los hijos de ha-
                Años más tarde, luego de cursar la primaria en   cendados, artesanos, campesinos y de otros sectores,
            una escuela municipal y cuando estudiaba la secunda-  impartió una formación laica, donde el juego cons-
 José Sabogal,   ria en el Colegio San Carlos de Puno, que Simón Bolí-  tituía un elemento capital en el aprendizaje, niñas y
            var había fundado en 1825, ganó un concurso literario,   niños visitaban mercados, farmacias, hospitales e in-
            con un primer ensayo que denunciaba la explotación   cluso las oficinas del ferrocarril o el muelle para con-
            y el abuso que los niños campesinos solían padecer   versar directamente con los trabajadores. Sin duda,
            cuando eran llevados a trabajar en la ciudad lacustre.   esta forma de educación impactó profundamente en
            La defensa de la población indígena se convirtió, en   sus alumnos, quienes desarrollaron un pensamiento
            adelante, en una de las convicciones más notorias en   crítico que, años después, se materializaría en libros,
            la vida de Encinas, quien también fue encarcelado en   obras artísticas y otras expresiones. De esa generación
            su juventud por apoyar con vehemencia a un grupo de   fueron, entre otros, los escritores Gamaliel Churata
            campesinos que llegó a Puno para exponer sus quejas   (seudónimo de Arturo Peralta), autor de esa obra
            ante un prefecto que no los escuchó.               barroca y fascinante, llamada  El pez de oro, trufada
                A finales del siglo xix y durante los primeros años   de poemas híbridos, ensayos filosóficos y relatos di-
            del  xx, la región altiplánica experimentó, por cierto,   versos, que los críticos siguen intentando descifrar;
            una serie de rebeliones y levantamientos campesinos.   su hermano, el poeta indigenista Alberto Peralta, el
            Puno era entonces un departamento con escaso desa-  dramaturgo Inocencio Mamani, el poeta Dante Nava,
            rrollo industrial, caracterizado más bien por una eco-  los escritores Emilio Armaza y Luis de Rodrigo, los
            nomía agropecuaria y una población donde primaba el   pintores Manuel Morales Cuentas y Joaquín Chávez,
            analfabetismo. No obstante, el alza de los precios de   y el geógrafo y economista Emilio Romero.


            2
   1   2   3   4