Page 3 - Boletininternacional136
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LAS BODAS VIENESAS                    buscan la hornacina               EL DIOS CANSADO
                                                  de la diosa ambarina;
            En la casa de las bagatelas,          y con signos rojos,               Plomizo, carminado
            vi un mágico verde de rostro cenceño,   la miran con sus tristes ojos.   y con la barba verde,
            y las cicindelas                      Los ensueños de noche hermosa     el ritmo pierde
            vistosas le cubren la barba de sueño.   dan al olvido,                  el dios cansado.
            Dos infantes oblongos deliran         ante la Tarde diosa
            y al cielo levantan sus rápidas manos,   a dormitar empiezan,           Y va con tristes ojos,
            y dos rubias gigantes suspiran,       y en su idioma desconocido        por los desiertos rojos,
            y el coro preludian cretinos ancianos.   le rezan.                      de los beduinos
            Que es la hora de la maravilla;                                         y peregrinos.
            la música rompe de canes y leones
            y bajo chinesca pantalla amarilla                                       Sigue por las obscuras
            se tuercen guineos con sus acordeones.   PEDRO DE ACERO                 y ciegas capitales
            Y al compás de los címbalos suaves,                                     de negros males
            del hijo del Rino comienzan las bodas;   Pica, pica                     y desventuras.
            y con sus basquiñas enormes y graves   la metálica peña
            preséntanse mustias las primas beodas,   Pedro de Acero.                Reinante el día estuoso,
            y margraves de añeja Germania,                                          camina sin reposo
            y el rútilo extraño de blonda melena,   En la sima                      tras los inventos
            y llega con flores azules de insania   de la obscurosa guerra,          y pensamientos.
            la bárbara y dulce princesa de Viena.   del mundo ciego.
            Y al dulzor de las virgíneas camelias                                   Continúa, ignorado
            va en pos del cortejo la banda macrobia,   Pesarosas,                   por la región atea;
            y rígidas, fuertes, las tías Amelias;   como trenos y llantos,          y nada crea
            y luego cojeando, cojeando la novia,   se sienten voces.                el dios cansado.
            la luz de Varsovia.
            Y en la racha que sube a los techos   De hora en hora                   En la canción de laS figuraS, 1916
            se pierden, al punto, las mudas señales,   los primitivos salmos
            y al compás alegre de enanos deshechos   y maldiciones.
            se elevan divinos los cantos nupciales.
            Y en la bruma de la pesadilla         Blondo el día                     LA PENSATIVA
            se ahogan luceros azules y raros,     y el compás de la guzla
            y, al punto, se extiende como nubecilla   lejos, muy lejos.             En los jardines otoñales,
            el mago misterio de los ojos claros.                                    bajo palmeras virginales,
                                                  Que en la mina,                   miré pasar muda y esquiva
                                                  más ponderoso, lucha              la Pensativa.
                                                  Pedro de Acero.a mina,
            LOS REYES ROJOS                       más ponderoso, lucha              La vi en azul de la mañana,
                                                  En SimbólicaS, 1911               con su mirada tan lejana,
            Desde la aurora                                                         que en el misterio se perdía
            combaten los reyes rojos,                                               de la borrosa celestía.
            con lanza de oro.
                                                  LA NIÑA DE LA LÁMPARA AZUL        La vi en rosados barandales
            Por verde bosque                                                        donde lucía sus briales;
            y en los purpurinos cerros            En el pasadizo nebuloso           y su faz bella vespertina
            vibra su ceño.                        cual mágico sueño de Estambul,    era un pesar en la neblina...
                                                  su perfil presenta destelloso
            Falcones reyes                        la niña de la lámpara azul.       Luego marchaba silenciosa
            batallan en lejanías                                                    a la penumbra candorosa;
            de oro azulinas.                      Ágil y risueña se insinúa,        y un triste orgullo la encendía,
                                                  y su llama seductora brilla,      ¿qué pensaría?
            Por la luz cadmio,                    tiembla en su cabello la garúa
            airadas se ven pequeñas               de la playa de la maravilla.      ¡Oh su semblante nacarado
            sus formas negras.                                                      con la inocencia y el pecado!
                                                  Con voz infantil y melodiosa      ¡oh, sus miradas peregrinas
            Viene la noche                        el fresco aroma de abedul,        de las llanuras mortecinas!
            y firmes combaten foscos              habla de una vida milagrosa
            los reyes rojos.                      la niña de la lámpara azul.       Era beldad hechizadora;
                                                                                    era el dolor que nunca llora;
                                                  Con cálidos ojos de dulzura       ¿sin la virtud y la ironía,
            DIOSA AMBARINA                        y besos de amor matutino,         qué sentiría?
                                                  me ofrece la bella criatura
            A la sombra de los estucos            un mágico y celeste camino.       En la serena madrugada,
            llegan viejos y zancos,                                                 la vi volver apesarada,
            en sus mamelucos                      De encantación en un derroche,    rumbo al poniente, muda, esquiva
            los vampiros blancos.                 hiende leda, vaporoso tul;        ¡la Pensativa!
            Por el templo de las marañas          Y me guía a través de la noche
            bajan las longas pestañas;            la niña de la lámpara azul.       En PoeSíaS, 1929


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