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LAS BODAS VIENESAS buscan la hornacina EL DIOS CANSADO
de la diosa ambarina;
En la casa de las bagatelas, y con signos rojos, Plomizo, carminado
vi un mágico verde de rostro cenceño, la miran con sus tristes ojos. y con la barba verde,
y las cicindelas Los ensueños de noche hermosa el ritmo pierde
vistosas le cubren la barba de sueño. dan al olvido, el dios cansado.
Dos infantes oblongos deliran ante la Tarde diosa
y al cielo levantan sus rápidas manos, a dormitar empiezan, Y va con tristes ojos,
y dos rubias gigantes suspiran, y en su idioma desconocido por los desiertos rojos,
y el coro preludian cretinos ancianos. le rezan. de los beduinos
Que es la hora de la maravilla; y peregrinos.
la música rompe de canes y leones
y bajo chinesca pantalla amarilla Sigue por las obscuras
se tuercen guineos con sus acordeones. PEDRO DE ACERO y ciegas capitales
Y al compás de los címbalos suaves, de negros males
del hijo del Rino comienzan las bodas; Pica, pica y desventuras.
y con sus basquiñas enormes y graves la metálica peña
preséntanse mustias las primas beodas, Pedro de Acero. Reinante el día estuoso,
y margraves de añeja Germania, camina sin reposo
y el rútilo extraño de blonda melena, En la sima tras los inventos
y llega con flores azules de insania de la obscurosa guerra, y pensamientos.
la bárbara y dulce princesa de Viena. del mundo ciego.
Y al dulzor de las virgíneas camelias Continúa, ignorado
va en pos del cortejo la banda macrobia, Pesarosas, por la región atea;
y rígidas, fuertes, las tías Amelias; como trenos y llantos, y nada crea
y luego cojeando, cojeando la novia, se sienten voces. el dios cansado.
la luz de Varsovia.
Y en la racha que sube a los techos De hora en hora En la canción de laS figuraS, 1916
se pierden, al punto, las mudas señales, los primitivos salmos
y al compás alegre de enanos deshechos y maldiciones.
se elevan divinos los cantos nupciales.
Y en la bruma de la pesadilla Blondo el día LA PENSATIVA
se ahogan luceros azules y raros, y el compás de la guzla
y, al punto, se extiende como nubecilla lejos, muy lejos. En los jardines otoñales,
el mago misterio de los ojos claros. bajo palmeras virginales,
Que en la mina, miré pasar muda y esquiva
más ponderoso, lucha la Pensativa.
Pedro de Acero.a mina,
LOS REYES ROJOS más ponderoso, lucha La vi en azul de la mañana,
En SimbólicaS, 1911 con su mirada tan lejana,
Desde la aurora que en el misterio se perdía
combaten los reyes rojos, de la borrosa celestía.
con lanza de oro.
LA NIÑA DE LA LÁMPARA AZUL La vi en rosados barandales
Por verde bosque donde lucía sus briales;
y en los purpurinos cerros En el pasadizo nebuloso y su faz bella vespertina
vibra su ceño. cual mágico sueño de Estambul, era un pesar en la neblina...
su perfil presenta destelloso
Falcones reyes la niña de la lámpara azul. Luego marchaba silenciosa
batallan en lejanías a la penumbra candorosa;
de oro azulinas. Ágil y risueña se insinúa, y un triste orgullo la encendía,
y su llama seductora brilla, ¿qué pensaría?
Por la luz cadmio, tiembla en su cabello la garúa
airadas se ven pequeñas de la playa de la maravilla. ¡Oh su semblante nacarado
sus formas negras. con la inocencia y el pecado!
Con voz infantil y melodiosa ¡oh, sus miradas peregrinas
Viene la noche el fresco aroma de abedul, de las llanuras mortecinas!
y firmes combaten foscos habla de una vida milagrosa
los reyes rojos. la niña de la lámpara azul. Era beldad hechizadora;
era el dolor que nunca llora;
Con cálidos ojos de dulzura ¿sin la virtud y la ironía,
DIOSA AMBARINA y besos de amor matutino, qué sentiría?
me ofrece la bella criatura
A la sombra de los estucos un mágico y celeste camino. En la serena madrugada,
llegan viejos y zancos, la vi volver apesarada,
en sus mamelucos De encantación en un derroche, rumbo al poniente, muda, esquiva
los vampiros blancos. hiende leda, vaporoso tul; ¡la Pensativa!
Por el templo de las marañas Y me guía a través de la noche
bajan las longas pestañas; la niña de la lámpara azul. En PoeSíaS, 1929
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