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SUEÑOS PARA NAVEGAR POR LOS AIRES



                   En noviembre de 1761, un humilde limeño autodidacta, de agudo ingenio y múltiples oficios,
              llamado Santiago de Cárdenas (1726-1756), se dirigió al virrey Manuel Amat para darle cuenta de un
              invento que deseaba fabricar con su apoyo: un aparato que permitiría volar. El proyecto del inventor
               -con experiencia en alta mar y pasión por la ornitología- fue derivado al cosmógrafo Cosme Bueno,
                 autoridad científica del Virreinato del Perú. Cosme Bueno preparó una Disertación sobre el arte
                 de volar, en la que hacía ver «tanto su posibilidad en la especulativa, como su imposibilidad en
               la práctica». Según Ricardo Palma, se corrió la voz de un inminente vuelo que llevaría a Cárdenas
                del Cerro San Cristóbal a la Plaza Mayor, y hubo tal agitación que el inventor, ajeno al anuncio,
               terminó convertido en Santiago Volador, personaje bufo en los teatros de títeres de Lima. Cárdenas,
                  empero, dejo su réplica escrita: Nuevo sistema de navegar por los aires, sacado de las observaciones
                   de la naturaleza volátil, que Palma publicó en Santiago de Chile, en 1878. El autor adelantó
                sus cálculos sobre los tiempos de vuelo: en tres jornadas, con escalas en Portobello y La Habana,
                podía estar en Madrid. Y podía, incluso, ir más rápido, «pues si alcanzo a volar como el cóndor
                 (ochenta leguas por hora) me bastará menos de un día para ir a Europa». Precisamente con un
                  cóndor sostiene en su obra este diálogo imaginario, del que publicamos algunos fragmentos.

              OBJECIONES AL PROYECTO DEL                                   pectiva. El cóndor como más grave hace 80
               AUTOR Y SUS RESPUESTAS EN                                   leguas. La tijereta como mayor y más grave,
                   FORMA DE DIÁLOGO                                        hace mas de 100 leguas por hora; pero esto
                En la cima del San Jerónimo tomé un                        se entiende según los rumbos a que navega,
            sitio para mi observatorio y vi los pájaros                    porque corriendo sobre el viento más o me-
            llamados cóndores, que es constante mo-                        nos agitado, se remoriza y se queda estática
            ran en las cordilleras más rígidas que dis-                    sin mas movimiento, por la razón de que
            tan por elevación de esta costa desde 18                       para sostenerse en el aire un cuerpo nece-
            leguas hasta más de 50. Después de haber                       sita de un movimiento de proyección como
            recorrido las lomas de la sierra, haciendo                     de 15 grados, y si el viento agitado corre al
            presa en los ganados, vienen a este sitio a                    pájaro como 10, este solo correrá como 5.
            las nueve de la mañana y pasan a las playas,                   El impulso que el viento trae suple el que el
            islas o farallones en busca de lobos marinos                   pájaro había de llevar haciendo una concor-
            y otros cuerpos. A las doce del día vuelven                    dancia los dos movimientos, el del viento
            a pasar con los buches llenos en dirección                     con el del pájaro, que no se exceden el uno
            a la sierra para alimentar sus polluelos. A                    al otro, y así, en el caso de esta parada, se
            las tres de la tarde vuelven vacíos en busca                   vale el pájaro de lo que los náuticos para
            de más provisión y cada vez que pasan dan                      ganar barlovento, que es bordear. Pero con
            su vista a este monte, como lugar en donde                     tanto primor lo ejecutan, que salen avante
            han hecho presa, porque en él se mantiene   El virrey Amat y Juniet. Lima, 1773  como  de  siete  cuartas  sin  abatimiento  de
            ganado en el invierno; jamás los he visto ale-  Museo de Arte de Cataluña  los navíos, por la poca ventolera y lo raro
            tear sino cuando se levantan de un plano. Pero en altura   de los cuerpos, asentando el movimiento proyecto y lo que
            mediana, para conservar su giro, hacen los movimientos de   avanza. Pasé dos años sin poder averiguar la causa motriz o
            que adelante se tratará. Gozan del movimiento de acelera-  el agente de tal proyecto, paralizándome el discurso tanto
            ción o proyecto sin fomentarlo con los aleteos. Después de   por lo acelerado de la visión cuanto por ser incorpórea o
            lo dicho, paso a especificar mis observaciones, y lo haré en   invisible casi la causa: la elasticidad del aire. {...}
            diálogo porque me sea más fácil expresarme. Hagamos la   Cóndor: ¿En qué escuela y en qué libros has aprendido
            hipótesis de que el cóndor es el maestro y yo el discípulo.   todo eso, jumentillo?
                Discípulo: Quisiera de ti aprender una nueva física que   Discípulo:  En  orden a  mi  pequeñez, i  como me ha
            enseñar a los hombres.                             sido preciso tratar con los hombres de tales asuntos, tuve
                Cóndor: ¿Y qué es física?                     que abroquelarme de términos facultativos leyendo libros
                Discípulo: Física dicen los sabios que es una ciencia real   como son la Cartela de Mártires, la Anatomía, la Física de
            y verdaderamente demostrable, quiero decir, seguramente   Juanini, y otros libros castellanos. No quiero blasonar de
            palpable sin suponer nada fantástico. Ahora déjame, ¡oh   estudioso, antes sí de mal aprovechado {...}.
            cóndor!, hablarte sobre la parte de la física que me trae   Cóndor: ¿Y qué has observado acerca de la consistencia
            en agitación y sobre la que puedes enseñarme. En el año   que el ave tiene sobre los vientos?
            1729, a los 22 de febrero, subí a la cumbre del cerro de S.   Discípulo: En el año de 1760, a 2 de diciembre, con la
            Jerónimo donde fui sorprendido por tu visión. Comencé   luz del cielo descubrí esto. Dos causas producen tal efecto.
            por admirar tu denuedo en recorrer tan dilatados espacios,   La primera, el movimiento acelerado que lleva el pájaro
            observé la velocidad increíble de tus movimientos, por las   para cualquiera rumbo, bien sea el propio de su proyecto o
            oscilaciones de mi pulso, que, a razón de 63 pulsaciones   el del viento que corta el pájaro, que respecto al cuerpo todo
            por minuto, corresponde a 80 leguas por hora. No te asom-  es uno: así como la bala durante su movimiento mantiene
            bre tanta aceleración porque conforme es el cuerpo de gra-  consistencia en el aire sin que obre la gravedad a su centro,
            ve, así es en sus movimientos. Ejemplo: el gallinazo anda 20   así el estado de consistencia es procedido del movimiento
            leguas por hora como mediano o de menos gravedad res-  proyecto. La otra razón está fundada en la superficie sobre

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